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Usted puede entender la Biblia

Publicado por: admin on Wednesday, 22 April 2009Sin Comentarios

biblia_abiertaMuchos creyentes creen todavía que la Palabra de Dios fue escrita para teólogos o pastores. Y no es así. Fue escrita para gente común. Este autor nos dice que con 15 minutos de lectura diaria y 15 más de meditación en ella, pueden hacer de nosotros nuevas personas. Lea esto con atención.

Un muchacho de 17 años fue por primera vez a la iglesia porque el vendedor de zapatos que lo condujo a Cristo le dijo que debía aprender más acerca de ese Salvador que acababa de recibir. Luego de los himnos el ministro dijo: “Leamos 2 Timoteo, 5:12”. El joven recién convertido abrió en la primera página la Biblia que le había dado su amigo y fue volviendo las páginas desde Génesis, pasando por Exodo, Deuteronomio, Josué y varios libros más; pero no pudo encontrar Timoteo.

Buscó el índice y comprobó que Segunda Timoteo se encontraba en la página 155, pero cuando abrió su Biblia en dicha página encontró que se trataba del libro de Josué. Volvió a consultar el índice y así descubrió que había dos secciones principales en la Biblia y que segunda Timoteo se encontraba en la segunda de ellas. Cuando por fin encontró el versículo mencionado por el ministro el sermón tocaba a su fin. No es preciso decir que se sintió bastante frustrado y desconcertado.

¿Alguna vez nos ha pasado algo así? Aunque así fuera no es razón para desanimarnos, porque a la mayoría de los recién convertidos les ocurre lo mismo. A partir de ese comienzo desalentador aquel joven sintió el deseo de conocer la Biblia.

Años más tarde se convirtió en un famoso predicador que, según se dice, condujo a un millón de personas a Jesucristo. En el curso de su vida fundó un instituto bíblico que en la actualidad prepara a más de 1.200 jóvenes por año en el conocimiento de la Palabra de Dios. Este joven se llamaba Dwight L. Moody, y pocos hombres han ejercido tanta influencia como él en el mundo cristiano. Pero jamás hubiera tenido influencia alguna si no hubiese estado dispuesto a estudiar la Palabra de Dios por sí mismo.

No se necesita ser universitario
Si bien no sabemos qué método empleaba Moody para estudiar la Biblia, sí sabemos que no tuvo mucha educación formal y que la mayor parte de su estudio bíblico lo hizo por su cuenta. Nosotros también podemos llegar a ser siervos efectivos de Cristo; pero sólo si estamos dispuestos a estudiar la Biblia por nuestra cuenta.

El éxito o el fracaso en la vida cristiana dependen de cuánto del contenido de la Biblia logramos atesorar en la mente en forma sistemática, como también del grado de obediencia a ella. Cierto es que podemos llegar al cielo sabiendo poco más que San Juan 3:16 y Romanos 10:9 y 10, porque el maravilloso don de la salvación que nos ofrece Dios es tan libre y gratuito que todo lo que tenemos que hacer para obtenerlo es revivirlo con fe (San Juan 1:12). /Pero si queremos ser cristianos felices y victoriosos tendremos que alimentarnos en forma regular con la Palabra de Dios; y esto representa un esfuerzo. / Cuanto más nos dediquemos, tanto más rápido y tanto mejor creceremos. Descubriremos que bien vale la pena el esfuerzo que demanda.

Conocer y poner en práctica
El Señor Jesús nos dio la fórmula para el éxito cuando dijo: “Si sabéis estas cosas, bienaventurado seréis si las hiciereis” (San Juan 13:17). La felicidad está, entonces, en conocer y en cumplir la voluntad de Dios tal como El la ha revelado en la Biblia. El problema que tienen muchos cristianos es que no se han molestado en aprender los principios bíblicos, de modo que ni siquiera saben qué es lo que Dios espera de ellos. No es de sorprender que no disfruten de todas las bendiciones de la vida cristiana.

La Biblia fue escrita para todo el mundo
Lamentablemente muchos creyentes tienen la idea de que no van a poder entender la Biblia. Piensan que fue escrita para teólogos o ministros, de manera que se limitan a escuchar conferencias y sermones por los “entendidos en la Palabra” o a leer libros sobre la Biblia, pero dedican muy poco tiempo a estudiarla por sí mismos. Lo que resulta realmente lamentable en relación a esto, es que /la Biblia no fue escrita para teólogos; ¡fue escrita precisamente para la gente común! /

Por ejemplo, el Señor dio por medio del apóstol Juan: “Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados… (y) porque habéis conocido al Padre” (1 Juan 2:12-13). Resulta evidente, por lo tanto, que los “hijitos”, o sea los cristianos recién convertidos, pueden entender la Biblia. ¡Esto quiere decir que el lector también puede entender la Biblia! Claro está que tal vez no pueda profundizar en el estudio de las doctrinas bíblicas como lo hacen los eruditos, y habrá indudablemente cosas que no entenderá; pero descubrirá que es mucho más lo que sí puede entender que lo que no puede entender.

Entrar en una nueva dimensión
Una vez que el hecho de que podemos estudiar la Biblia a solas comience a entusiasmarnos, nuestra vida cristiana adquirirá una dimensión enteramente nueva. He conocido a muchos creyentes nuevos, (y a algunos viejos también), que nunca se habían sentido muy entusiasmados por su experiencia cristiana y que, sin embargo, experimentaron un cambio vital mediante el estudio individual de la Biblia. Con los años he logrado elaborar un método sumamente sencillo de estudio bíblico, que ha transformado en forma efectiva la vida de quienes lo han aplicado sistemáticamente.

Tengo que hacer una advertencia: el estudio de la Biblia requiere esfuerzo. En cierta oportunidad un matemático griego dijo: “No hay ningún camino real que conduzca a la geometría”. Esta afirmación le fue hecha a un joven estudiante que se preguntaba si no habría una forma de aprender sin estudiar. Como bien sabemos, no la hay, y lo mismo puede decirse con respecto a la Biblia. Más aún, el estudio exige el esfuerzo más grande que se nos puede pedir, el de pensar; pero es la única forma en que se puede aprender. Si el lector está dispuesto a esforzarse, comprobará que realmente vale la pena, y adquirirá los principios esenciales de la Biblia, los que no solamente enriquecerán su propia vida espiritual, sino que le permitirán servir al Señor Jesucristo más eficazmente.

Sólo 15 minutos
En realidad se puede llegar a dominar casi cualquier cosa en 15 minutos por día, siempre que persistamos en nuestro esfuerzo con denuedo. El programa que ofrezco lleva 15 minutos diarios de lectura, otros 15 minutos diarios de estudio y algunos momentos libres para el aprendizaje. Pero al fin de tres años el estudiante habrá logrado lo siguiente:

Habrá leído toda la Biblia.

Habrá leído los libros claves varias veces.

Habrá atesorado los principios, promesas y mandamientos principales de la Biblia.

Habrá estudiado los capítulos más importantes.

Habrá aprendido varios versículos claves.

Habrá adquirido los principios esenciales de la Biblia.

Habrá desarrollado un hábito de estudio bíblico que le servirá para toda la vida y que enriquecerá en todo sentido.

El autor da por sentado que el lector concurre regularmente a una iglesia donde se enseña la Biblia; desde luego que no debe de descuidar dicha práctica. A ello le sugerimos ahora que agregue los siguientes métodos adicionales para estudiar la Biblia: leer, estudiar, aprender, pensar. Descubrirá que los resultados que arrojan dichos métodos harán que realmente valga la pena el tiempo que se invierte.

Tomado del libro: Cómo estudiar la Biblia por sí mismo
Autor: Tim LaHaye
Editorial: BETANIA

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