Catorce tipos de padres

¿Cuál es el que te ha tocado en suerte?
Si existe la relación entre nuestra percepción de Dios y la imagen que tenemos de nuestro padre es útil entonces que las consideremos. Exploremos un poco las caricaturas de padres que hemos conocido o visto.
Con el fin de resaltar algún punto, los siguientes ejemplos son caricaturas deliberadas.
El padre formal
Este padre era todo trabajo y poco dado al placer. Era el tipo de papá que no toleraba respuestas insolentes o la pereza y siempre mandaba bajar el volumen de la música. No era dado a la conversación trivial; no tenía mucho que decir, y cuando hablaba, generalmente consistía en órdenes. El relajamiento, la recreación y tomar tiempo libre no tenían lugar en su vida diaria.
El padre siempre práctico
Este papá era utilitario hasta el colmo. Todo en la vida debía tener un lugar, un propósito y una función. Este padre nunca daría nada a sus hijos a menos que llenara una necesidad, y entonces la necesidad tenía que ser explícitamente obvia. Tanto el padre formal como el padre siempre práctico nunca derrocharían o pensarían en ser generosos con sus hijos. Para los hijos, esa practicidad lo llevaba al padre a ser mezquino y tacaño.
El padre quisquilloso
Es un perfeccionista inconstante (o fracasado). Sin embargo, estaba determinado a que sus hijos fueran perfectos. Siempre estaba explicando cómo hacerlo mejor, siempre corrigiendo. Nunca estaba satisfecho con la manera en que actuaban sus hijos, y se lo decía. Si algo no se hacía exactamente bien, estaba mal del todo.
El padre silencioso
Los hijos nunca supieron lo que estaba pensando. Pero mayormente se imaginaban que su silencio era desaprobación. No era sólo que papá fuera callado; parecía desinteresado en la comunicación. Se asomaba por encima de periódicos y revistas y los hijos lo oían mascullando para sí en medio del tintineo y martilleo de herramientas en el garaje o en el sótano.
El padre ausente
Parecido al padre callado en muchos aspectos. Quizás su horario de trabajo lo mantenía alejado, o su tarea lo llevaba a viajar mucho o quizás se fue por divorcio o abandono. Este padre no tenía tiempo ni interés de estar con sus hijos.
El padre maestro de historia
Este padre tenía una lección para cada ocasión. Siempre quería que sus hijos estuvieran en clase. Pero la mayoría de las ocasiones para sus lecciones eran los errores y fracasos de ellos. Los niños sabían que su papá los sermonearía siempre.
El padre sargento instructor de reclutas
Este padre estaba dispuesto a castigar a cualquier hijo que saliera de la fila. Este estricto y regimentado papá no tenía hijos sino reclutas en adiestramiento básico. Su papel principal era la disciplina. Mamá decía siempre: “Espérate hasta que llegue tu padre.”
El padre entrenador
Este padre había determinado vivir a través de sus hijos todas sus desaprovechadas oportunidades de éxito. Así que impulsaba y empujaba y hacía planes para la superación de sus hijos. La vida se volvió eso precisamente: un balance de pérdidas y ganancias, estadísticas de juegos, actuaciones, medidas y logros. Los hijos llegaron a temer el fracaso porque incurrirían en la desilusión de su padre.
El padre irritable
Este padre siempre estaba enfadado o de mal humor, y sus hijos parecían recibir siempre el embate. Papá podía estar contento un momento y enojado el siguiente. Ese carácter caprichoso e impredecible mantenía a los hijos intranquilos. ¿Cuándo vendría el siguiente arranque? Los hijos vivían con miedo de su padre.
El padre fantoche
Este don Buenazo daba todo lo que los hijos querían. Ellos aprendieron que usando las palabras convenientes en el tiempo conveniente podrían conseguir lo que querían. Esto los satisfizo por un tiempo, pero enseguida descubrieron que ya no respetaban a su padre.
El padre dependiente
Este padre era más un niño que un padre. “Necesitaba” que sus hijos lo apoyaran, lo levantaran y pidieran poco a cambio. Debido a su propia inseguridad dependía demasiado de la participación de sus hijos y temía que ellos crecieran y se olvidaran de él. Este papá podía ser muy divertido a veces, pero con el tiempo los hijos se convirtieron en el padre o madre del hombre.
El padre mártir
Este padre siempre se sentía despreciado después de “todo lo que he hecho por ustedes”. Necesitaba afirmación constante que le recordara cuánto lo necesitaban y apreciaban. Era experto en cargarlos de culpa y mantenía a sus hijos atados a él recordándoles cuánto “debían” a su papá.
El padre seductor
Este padre sometió a sus hijos usando poderosos e ilegítimos maltratos y abusos sexuales. Este patético padre quizás enseñara a su inocente criatura a cumplir en secreto “favores” sexuales o a funcionar como “cónyuge sustituto” . Destruyó tanto el alma de su criatura como la suya propia con tal de satisfacer su propia necesidad. Con el tiempo la criatura aprendió que se había violado una confianza filial muy sagrada.
El padre pasivo (o cobarde)
Este padre no tenía valor. Con su falta de acción probaba que no atendía ni protegía a los suyos. No los defendía contra una esposa dominante u otras autoridades dañinas. Parecía demasiado preocupado con su propia conservación o agenda personal para correr riesgos a favor de sus necesitados hijos.
Trasladar a Dios la imagen del padre
Estas son sólo algunas caricaturas de cómo perciben los hijos la actuación de los padres. El punto es que muchos de nosotros tenemos imágenes específicas, distorsionadas quizás, de nuestro padre. Cuando entramos en una relación con Dios a menudo trasladamos esas imágenes a Dios. J.B. Phillips dijo “El primer concepto de Dios está casi invariablemente fundado en la idea que tienen los hijos de su padre.”
Si bien no hay necesariamente una correlación entre el padre terrenal y la imagen subsecuente de Dios, sin embargo, hay una correlación significante entre las dos imágenes. El doctor Paul D. Meier, consejero cristiano y escritor, observa:
Pacientes que tuvieron padres fríos, pasivos y frecuentemente ausentes se inclinan a creer que Dios es un ser frío e indiferente en alguna parte del espacio… Pacientes que tuvieron padres rígidos, exigentes, negativistas o demasiado castigadores tienden a caer en dos categorías: algunos de estos pacientes odiaron tanto a sus padres que se volvieron ateos como rebelión inconsciente contra la existencia de sus padres; por otro lado, la mayoría cree que hay un Dios, pero que Dios es un viejo malo que está allá arriba desafiándonos a desobedecer una de sus reglas para azotarnos con el látigo que tiene en la mano.
Tomado del libro: El padre que nunca conocí
Autor: Phil Davis
Editorial: VIDA

Buenísimo estos de los 14 distinto formas padres.es muy bueno para enseñar en la carcel predico a hombres hace 4años Dios me llamo a ese ministerio aca en Cruz del Eje provincia de Córdoba. saludos a marcelo laffite vendí El Puente por 9 años y fui corresponsal. Gracias muchas bendiciones para ustedes.
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