¿Qué es hacer el amor?
Si deseas preparar a tu hijo para la batalla de la vida debes hablar con él. Y eso incluye hablar sobre sexo.
Miguel estaba entrando rápidamente en la onda del tema sexual. Es un tema que los chicos tratan con mucha frecuencia en la escuela. Por eso hay que adelantarse a explicar bien las cosas antes que sean malamente informados.
Comencé a hablarle del espermatozoide del hombre y los óvulos de la mujer.
Dijo de pronto: Tremenda la forma en que trabajan el espermatozoide y los óvulos. Pero, papá, hay algo en todo esto que no logro entender. Si el óvulo está en mamá y el espermatozoide está en el papá, ¿cómo el espermatozoide llega hasta donde está el óvulo?
Buena pregunta. Después te daré más detalles pero por ahora déjame darte una respuesta breve. Te has dado cuenta que a veces tu pene se pone duro y erecto, ¿verdad?
Poniéndose serio de repente, Miguel dijo que sí.
A eso se le llama erección, por si aun no lo sabías.
Ah –dijo.
Bien. Tu esposa tendrá un lugar donde aquello podrá ponerse cuando esté erecto. Cuando tú pones tu pene allí, el espermatozoide es expulsado y se derrama dentro de tu esposa. De allí, el espermatozoide puede nadar en busca de un óvulo. A eso se le llama cópula o relación sexual. ¿Habías oído antes hablar de esto?
No estoy seguro; creo que no.
Vas a oír a medida que vayas creciendo.
Luego, guardando silencio, pensé mejor en lo que le había dicho.
Miguel, he cambiado de idea. Supongo que tendré que decir más de lo que te dije porque creo que he dado la impresión que esto de la cópula es algo bastante aburrido, algo sí como poner la manguera de la nafta en la entrada del tanque de gasolina para llenarlo. ¿Quieres saber la verdad, hijo? La relación sexual es la más maravillosa experiencia que puede darse entre un marido y su esposa en el matrimonio. Tú has visto cuánto me gusta abrazar y besar a mamá, ¿no es cierto?
Si, y me gusta cuando lo haces. Y sé que a mamá también le gusta.
Es que estamos enamorados –le dije, pestañeando y sonriendo dulcemente.
¡Eso es! Y es lindo verlo.
La relación sexual es aun más que eso. Es un don especial que Dios ha dado a un esposo y a su esposa para compartir juntos. Es tan especial, que Dios dice que las parejas deberían mantenerse haciéndolo mientras estén juntas. Los acerca el uno al otro y fortalece su amor mutuo. Nunca me siento tan cerca de tu mamá como cuando hacemos esto.
Yo creía que era solamente para hacer bebés –dijo Miguel.
Ciertamente es para hacer bebés, pero no es solo para eso. ¿Recuerdas que te dije que una esposa tiene un lugar donde tú puedes poner tu pene? Ese lugar está entre sus piernas, y tú puedes hacerlo cuando te extiendes entre sus piernas y deslizas tu pene hacia adentro y hacia fuera, pero eso no es todo lo que haces. Hay abrazos y besos y toda clase de cosas que se hacen simultáneamente. En realidad, es mucho más maravilloso que lo que se puede decir, especialmente porque hay una serie de sentimientos que entran en juego. ¿Te habías dado cuenta cuán bien se siente uno cuando entra a una ducha de agua tibia después de haber pasado frío todo el día jugando en la nieve? Es algo así, pero mucho mejor. ¿No es hermoso que Dios haya dado una forma tan maravillosa para hacer bebés?
Sí, me parece que es lindo, supongo –dijo en una forma un tanto inexpresiva.
Pero, como te decía, hacer bebés no es la única razón por la que tenemos relaciones sexuales. Lo hacemos para demostrarnos cuánto nos amamos. Es muy romántico.
Papá, realmente no entiendo todo lo que me dices. Esta parte, especialmente, es más difícil de entender que el resto de lo que hemos hablado esta noche –dijo Miguel, con toda sinceridad.
Me reí
Bueno, supongo que tienes razón. Pero no te preocupes. No es necesario que lo entiendas todo ahora. Solo quiero estar seguro que recuerdes que oíste de este asunto primero aquí, directamente de tu padre, que el sexo es algo maravilloso. Deberás respetarlo y esperar.
Guardamos silencio por un momento y luego yo reanudé la conversación diciendo:
¿Dónde habíamos quedado? Ah, sí. El espermatozoide. Ahora tienes una mejor idea de lo que es el espermatozoide. ¿Qué otra pregunta tienes?
¿Es verdad que uno se cansa mucho durante la pubertad y que incluso uno se puede enfermar con dolor de cabeza y dolor en las rodillas y otras partes del cuerpo? ¿Qué me puedes decir?
Ah, eso no es nada –repliqué–. Lo más común es que te sientas como cuando pasas una tarde jugando fútbol con tus amigos. Habrá muchas cosas nuevas porque no solo crecerás en altura y en musculatura sino que tu voz será más grave, te empezará a salir pelo en las piernas, alrededor de tus órganos genitales y en las axilas. Muchos de estos cambios ocurrirán en forma imperceptible pero se irán haciendo notorios en tu cuerpo. Vas a necesitar dormir más, eso te lo aseguro. Algunos médicos dicen que necesitas dormir más durante la pubertad que cuando eras niño.
¿Tendré que hacer siesta como cuando era pequeñito?
No, no te haremos dormir siesta como lo hacíamos cuando eras pequeño, pero a veces no te hará mal echar una dormida cuando estés realmente cansado. Y vas a querer dormir cada vez que se te presente la oportunidad. Dormir te hará bien.
Me siento cansado ya hablando de todas estas cosas… –dijo–. Papá, ¿y cuándo va a comenzar esto?
Va a comenzar cuando tenga que comenzar. Estoy seguro que en tu caso, la pubertad va a llegar en su preciso momento. Dios tiene todo organizado. Las órdenes están todas allí, en tu glándula pituitaria, la cual se encuentra debajo del cerebro, en la parte de atrás de la cabeza. La pituitaria es mi glándula favorita. Me encanta decir pi-tui-ta-ria. ¿No te parece como que estás escupiendo cuando la dices?
Michael la pronunció un par de veces, riendo.
La pituitaria es el general del ejército de las glándulas. Cuando es tiempo de avanzar, ella da la orden a todas las demás glándulas. Cuando las glándulas del cuerpo reciben la orden, empiezan a mandar mensajes químicos que dan a tu cuerpo las instrucciones que necesita para crecer. Por supuesto, cada glándula pituitaria es diferente. Algunos dan órdenes antes, otras, después. No hay nada que se pueda hacer en tales casos. Tú solo tienes que esperar hasta que se den las órdenes.
Bueno, como no puedo ir a pescar contigo y con José al mar hasta que tenga pelo debajo de los brazos, me gustaría que esta parte viniera antes.
Miguel se estaba refiriendo al premio que recibirá cuando empezara a asomársele el pelo debajo de los brazos.
No te preocupes, hijo. Estarás pescando en el mar antes de lo que imaginas.
Conversación: Vuelva atrás, al principio, y busque las frases más importantes. Analícenlas juntos.
Preguntas opcionales
1.- La primera vez que oí de relaciones sexuales fue cuando un muchacho mayor que yo me contó un chiste sucio. Cuéntele a su hijo de la primera vez que usted oyó hablar de esto y pregúntele si él ya lo había oído antes.
2.- Al principio yo creía que el sexo era algo sucio y terrible. ¿Qué pensaba usted al respecto? ¿Qué decían sus amigos?
3.- Cuéntele a su hijo cómo se sintió usted al crecer tan rápido durante la pubertad. ¿Experimentó dolores? ¿Se sentía cansado?
4.- A mí me molestaba cuando a algunos de mis amigos les crecían patillas y a mí no. ¿Cómo se sentía usted con cosas como esta durante su pubertad?
5.- Papá, ¿despertaste temprano o tarde a la pubertad? ¿Cómo fue?
Lectura bíblica para concluir
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir (Eclesiastés 3:1-2).
Oración para concluir
La pubertad es uno de esos tiempos “debajo del cielo”. Papá, tómese un momento y sitúese delante de su hijo. Póngale las manos sobre sus hombros. Alce el rostro, ore en voz alta y déle gracias a Dios por él. Dígale al Señor cuán feliz es usted porque está haciendo de su hijo un hombre y que no puede esperar para ayudarlo en la forma que sea.
Hijo, dale a tu papá un gran abrazo y luego ora. Dile al Señor cuán agradecido estás por tener un padre que está dispuesto a ayudarte a entender lo que tienen para ti los días que vienen. Pídele al Señor que le dé a tu papá sabiduría y la memoria necesaria para recordar lo que fue su vida en su pubertad y compartir esos recuerdos contigo.
Tomado del libro: Prepara a su hijo para la batalla de cada hombre
Autor: Stephen Arterburn
Editorial: UNILIT

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