Estudio

Libros para ampliar nuestros conocimientos.

Familia

Matrimonio, Adolescentes, Jóvenes, Padres

Liderazgo

Todo lo que un buen lider debe saber

Notas

Artículos que hablan a lo más profundo de nuestro ser

Salud

Porque nuestro cuerpo es el templo del Espíritu

Home » Vida Espiritual

¿Dios me puede cambiar?

Publicado por: admin on Thursday, 23 April 2009Sin Comentarios

Muchas personas se sienten decepcionadas de sí mismas. Han recorrido ya un buen trecho de la dios-cambia-nuestras-vidas

Hay muchas personas que están desanimadas con respecto a su manera de actuar. Se dan cuenta de que en innumerables ocasiones han apelado a la mentira, al engaño, al fraude, al chisme y otras bajezas para poder seguir adelante en su intento de lograr ciertas metas. Y se sienten mal porque saben que todas esas son maneras viles de procurar alcanzar sus objetivos. Pero vuelven a caer en las mismas conductas con frecuencia.

No lo confiesan a los demás, pero no tienen esperanza con respecto a sí mismos. “Yo ya no cambio más”, se dicen interiormente, aunque muestren una fachada exterior satisfecha o aun pretendidamente exitosa. Ésta es una de las cosas que se guardan más cuidadosamente en el interior. Todos se esfuerzan por mantener ocultos el desagrado y la decepción que sienten por su propia persona, por sus conductas, por sus mezquindades y egoísmos. “Que no se note”, es el lema.

/ Cuando todo esto se conjuga con el fracaso sistemático en alcanzar las metas propuestas, algunos consideran la posibilidad del suicidio. /

¿Al morir se acaban los problemas?

Pero morirse no constituye una solución. Porque la muerte no es el fin sino el comienzo de una vida que durará por siempre. Y no para todos se convertirá en el descanso eterno.

¿Qué nos hace pensar que al morir acabarán los problemas y sufrimientos? ¿Nunca se nos ocurrió que en realidad será trasladarnos con todo el “paquete” a una situación más difícil y ya permanente?

Porque nuestro estado en el más allá se define aquí en la tierra. Matarse no resuelve nada. Puede ser que los problemas nos desborden, pero no es tiempo de intentar escapismos, sino de enfrentarlos y buscar soluciones. Necesitamos ayuda, es cierto. Busquemos una mano solidaria que nos saque del pozo. Pero desechemos la idea de darle un fin drástico a nuestra vida. Esto constituiría un terrible error.

El cambio es posible

Aunque estemos decepcionados de la vida y creamos que no somos aptos para enfrentarla y seguir adelante, la realidad es que sí resulta posible experimentar el cambio que anhelamos.

Muchas veces nos sentimos débiles e impotentes. Pero no será con nuestras propias fuerzas que saldremos de la situación desesperada en la que nos encontramos sino con las fuerzas de otro: Jesucristo. Él dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar” (Mateo 11.28). Lo primero que Jesús nos ofrece es quitarnos las pesadas cargas interiores que llevamos sobre nosotros y darnos descanso. Él nos comprende, nos consuela, nos alienta. Perdona todos nuestros pecados cuando se los confesamos. Y restaura nuestra confianza. Recuperamos entonces la esperanza y estamos en condiciones de mirar hacia el futuro con expectativas.

Luego él comienza un proceso de cambio en lo profundo de nuestro ser. Va modificando nuestros pensamientos y actitudes. Nos limpia y coloca en nosotros sentimientos nobles y puros. No nos deja librados a nuestra suerte, sino que se ocupa de nosotros para ir restaurándonos. Lo hace a través de su Palabra y del Espíritu Santo. La Biblia habla a nuestros corazones la verdad y esa verdad nos ilumina y nos guía en la vida. Y el Espíritu Santo, que viene a vivir dentro de nosotros cuando le entregamos nuestra vida a Jesucristo, nos da la fuerza, el poder para vivir una vida distinta.

“Antes estaban en la oscuridad…”

No hay nada que Dios no pueda cambiar cuando decidimos seguir su camino. San Pablo ha señalado: “Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo” (2 Corintios 5.17). Esto es una realidad que se experimenta claramente en la vida. Muchos pueden dar testimonio de ello. San Pablo lo dijo de los cristianos de la ciudad de Éfeso: “Ustedes antes vivían en la oscuridad, pero ahora, por estar unidos al Señor, viven en la luz. Pórtense como quienes pertenecen a la luz, pues la luz produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad” (Efesios 5. 8-9).

Podemos entrar en el cambio si de veras lo deseamos. Y este cambio se produce a través de Jesucristo, cuando él viene a nuestras vidas. Recordemos que él dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21.5)

 

Tomado del libro: Dios… ¡Quiero entenderte!

Autora: Silvia Palacio de Himitian

Editorial: LOGOS

Deje su respuesta!

Haga su comentario.

Puede usar estos codigos:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este sitio soporta Gravatar. para tener su avatar global, por favor registrese en Gravatar.